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Palabra de MujerPalabra de Mujer: Un programa para mujeres, desde las mujeres, con visión feminista

San José, 2 de marzo, 2010. Yerina Rock, Aditel

 

"Palabra de Mujer" es un programa de televisión que se emite semanalmente desde 1998 en el Canal 15 de Costa Rica, con una cobertura del 95% de los hogares del país. Es un espacio de debate y discusión, encaminado a visibilizar y analizar en la pantalla la situación y vivencias de las mujeres desde una perspectiva feminista. Además del programa televisivo, se han producido y distribuido una serie de documentales elaborados desde el punto de vista de las mujeres, ya fueran zapatistas, integrantes de bandas musicales o campesinas innovadoras, entre otras.

 

El programa fue pensado y creado cuando el movimiento de mujeres de Costa Rica estaba alcanzando importantes avances, en un momento en que se encontraba particularmente unido y había logrado generar muchas propuestas. En esa época se habían consolidado algunos programas con enfoques feministas en una serie de instituciones, incluyendo al Estado y la Universidad de Costa Rica (UCR); aunque seguía siendo un desafío enfrentar un paisaje mediático adverso a estas iniciativas, y que daba poco espacio a las voces alternativas. El movimiento de mujeres no contaba con un espacio aliado en los medios televisivos. Ana Lucía Faerron y Ligia Córdoba, feministas organizadas y estudiantes en la Universidad de Costa Rica implicadas en la producción de un audiovisual con enfoque de género, se dieron cuenta de este vacío.

De ellas surgió la iniciativa de un programa de televisión, que se concretó con el apoyo de la Escuela de Antropología y Sociología y del Canal 15 de la misma Universidad.

 

Aunque en Costa Rica se han producido reportajes, documentales y películas que cuestionan la desigualdad vivida por las mujeres, "Palabra de Mujer" sigue siendo un espacio único en el panorama mediático. El programa ha significado un espacio regular, de alta calidad técnica y que cuenta con la participación de una amplia gama de actores del movimiento de mujeres en su proceso de producción. A pesar de que se han tenido que negociar sus recursos dentro de un marco institucional universitario, en el que estaban implicados actores e intereses diversos, se ha logrado mantener una completa libertad para plantear su propia agenda. Los documentales de "Palabra de Mujer" han participado hasta el momento en dieciocho festivales en distintas partes del mundo y han ganado doce reconocimientos, tanto por sus contenidos, como por su calidad técnica. Algunos han sido traducidos al francés y al inglés, logrando una amplia difusión internacional. Estos materiales también han servido como herramientas en talleres brindados por organizaciones de mujeres y en clases universitarias, como punto de partida para crear discusión y debate.

 

"Palabra de Mujer" es un excelente ejemplo de cómo sectores de un determinado movimiento social logran apropiarse de un espacio mediático, y con ello jugar un rol clave para su fortalecimiento. El programa ha creado su audiencia principal entre mujeres y hombres sensibles hacia la equidad de género, y especialmente entre mujeres organizadas. Se ha convertido en un espacio muy efectivo para afinar y desarrollar la reflexión y el análisis entre estos sectores en relación a los temas que trata, paso central en cualquier proceso de cambio social. A través de sus procesos de producción se ha contribuido al fortalecimiento de redes, coordinaciones e intercambios entre varias organizaciones de mujeres, especialmente las feministas. También ha sido una forma privilegiada para divulgar entre sí mismas sus quehaceres y agendas, pero también hacia fuera, hacia personas no vinculadas al movimiento. Finalmente, "Palabra de Mujer" ha jugado un papel muy importante para la promoción del debate y el impulso de un movimiento nacional a favor de un Estado laico.

 

El camino recorrido

 

"Palabra de Mujer" nació en 1998, fruto de la tesis de Ana Lucía Faerron y Ligia Córdoba en la UCR. Su trabajo final fue un documental sobre los cultivos de un grupo de mujeres rurales, "Las mujeres de las Delicias". Esta experiencia les hizo ver la dificultad que tenían los productos audiovisuales con un enfoque de género para hacerse un lugar en el mundo mediático nacional. Su respuesta fue desarrollar una propuesta para crear un espacio televisivo con periodicidad regular para transmitir y discutir reportajes y entrevistas; un espacio para las mujeres, desde las mujeres y con una visión feminista. Ana Lucía explica que el programa partía "del supuesto que una comunicación con perspectiva de género contribuye a desmitificar el modelo patriarcal, además de visibilizar el quehacer de las mujeres dentro de una sociedad que las subordina y subestima, plantea los derechos de las mujeres y pone al descubierto el entramado que existe entre las relaciones de género. Implica todo un esfuerzo por promover y buscar soluciones que contribuyan a superar el androcentrismo, el sexismo y la desigualdad entre los géneros."

 

Ana Lucía y Ligia no encontraron mucho apoyo en la Escuela de Comunicación, pero hallaron una aliada clave en la Escuela de Antropología y Sociología: Ana Cecilia Escalante. Ella había sido la tutora de su tesis y era también la directora de esa Escuela, además de ser una mujer con una larga trayectoria académica y en el movimiento feminista. Lo que hizo fue inscribirlas en un programa de la Escuela, "Mujeres y Poder", de tal modo que obtuvieron así un vínculo académico formal que les era imprescindible para poder presentar su propuesta, "Palabra de Mujer", en el Canal 15, parte de la misma Universidad. La década de los años noventa fue un período de muchos avances y de consolidación del movimiento de mujeres costarricenses. La Conferencia Mundial de Mujeres en Beijing dio un importante impulso que permitió unificar esfuerzos regionales. De la misma forma, en el país se lograron establecer puentes que ayudaron a reducir la brecha que históricamente había separado a las mujeres organizadas: los grupos de mujeres de base y los grupos de mujeres mayormente urbanas y académicas, que se autonombraban feministas. En 1998 se creó un espacio y una serie de demandas, la Agenda Política de Mujeres, que contó con una representación amplia del movimiento. Esta agenda fue retomada por distintos grupos de mujeres: rurales, lesbianas, afrocaribeñas, indígenas, etc. En esta misma época se obtuvieron destacados logros legales, especialmente en relación a la violencia de género y al afianzamiento de programas con enfoques feministas en instituciones importantes: el Centro Universitario de Mujeres de la UCR se expandió y se convirtió en un nuevo programa, el Centro de Investigación en Estudios de la Mujer (CIEM), y paralelamente con el Estado se creó el Instituto Nacional de Mujeres (INAMU).

 

A pesar de todos estos avances el movimiento de mujeres no contaba con espacios en los medios masivos de comunicación para respaldar esta serie de iniciativas. Si bien es cierto que se disponía de un programa radial, "Radio Internacional Feminista" (FIRE), y que muchas organizaciones feministas tenían sus propias revistas y boletines, en televisión no había ningún programa que específicamente respondiera a una visión feminista.

 

Los inicios de "Palabra de Mujer"

 

El Canal 15 empezó como un simple vehículo de comunicación interna de la UCR, pero progresivamente se fue transformado y en 1984 comenzó a emitir de forma abierta, y pasó a ser un canal con una programación reconocida por su rigor y visión crítica.

Aunque Ana Lucía y Ligia tenían experiencia en producir documentales, poner en marcha este programa fue un proceso de "aprender haciendo", y como recuerda Ana Lucía, "con las uñas". Comenzaron produciendo una serie de reportajes y entrevistas que se presentaban en el programa, seguidos de una discusión entre distintas invitadas en el estudio. Inicialmente ni ellas ni el Canal tenían muchos recursos. La mayoría de su financiamiento procedía del Gobierno, a través de la Universidad, pero lograron mantener su autonomía para plantear sus propias visiones y agenda. Al año siguiente de empezar a emitir, comenzaron a buscar financiamiento extra. Encontraron apoyo económico del Fondo de Igualdad de Género de Canadá por un año. Y después de la agencia Fundecooperación (Convenio Costa Rica-Holanda) por dos años más. Con este financiamiento lograron sufragar los costos de producción del programa y compraron sus propios equipos de filmación y edición. Para todo lo demás (espacio en el estudio, personal técnico en las emisiones en vivo, etc.) tuvieron que negociar con otros programas producidos por el Canal. Al terminar estos proyectos, el Canal asumió principalmente los gastos de producción, y aunque la distribución del presupuesto sigue las prioridades establecidas por la dirección, también responde a una negociación entre las visiones e intereses de los diferentes programas.

 

En ese contexto, en el año 2001, cerró el programa académico "Mujeres y Poder" de la Escuela de Antropología y Sociología. De este modo "Palabra de Mujer" fue trasladado al CIEM y éste asumía la responsabilidad del programa en la estructura administrativa de la Universidad. Este cambio implicó también que su plan y la agenda de trabajo fueran alimentados y aprobados por el CIEM, además de canalizar a través de él algunos fondos económicos, que no dejaron de ser limitados. En el año 2002, una de las responsables del programa, Ligia Córdoba, empezó a preparar su salida, que hizo efectiva en el 2004, quedando únicamente Ana Lucía Faerrón al frente y como única persona asalariada.

 

Fuente: AmecoPress http://www.adital.org.br